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QUE ABORDAMOS?

El cerebro en la etapa adolescente

La adolescencia es, ya de por sí, un periodo complicado. El cerebro adolescente está conectado tan sólo en un 80%. El lóbulo prefrontal, responsable del control de impulsos, la atención, el juicio y la empatía, está desconectado del lobulo parietal. En este último se encuentra ubicado el sistema límbico, que rige las emociones, la sexualidad, el riesgo/recompensa y el deseo.

 

A ello hay que sumarle un aumento de la dopamina, hormona responsable de las ganas de aprender y experimentar, y la atracción por las nuevas sensaciones, aspectos necesarios para el desarrollo vital del individuo. Todo ello genera mucha conducta exploratoria, explosiones emocionales, insomnio, dificultades de concentración y organización, experimentación con la propia identidad, necesidad de gratificación inmediata y vulnerabilidad ante la presión social de los iguales.

Por tanto, en condiciones normales, esta etapa es, ya de por sí, una bomba de relojería en potencia y hace que, a menudo, no reconozcamos a los niños que habían sido nuestros hijos hasta ese momento.

Factores de riesgo

En algunos casos, hay determinados riesgos de la personalidad que complican aún más la situación:

 

  • Atracción por las nuevas sensaciones

  • espíritu transgresor

  • Rigidez mental y tendencia obsesiva

  • Ausencia de miedo
     

Cuando estas variables entran en juego, las conductas de riesgo se exacerban, ocasionando serios problemas.

Te asesoramos y te acompañamos en el proceso
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Si te encuentras ante una problemática de este tipo, te podemos asesorar y acompañar en el proceso desde nuestra experiencia y lo que nos ha funcionado. Envíanos un correo electrónico y nos pondremos en contacto contigo.

Señales de alarma

Hay que saber detectar las señales de alarma:

 

  • Cuando se normaliza el consumo de tóxicos y no hay manera de poder restringirse desde el ámbito familiar

  • Cuando las conductas disruptivas o el absentismo escolar imposibilitan el seguimiento normal de los estudios y la convivencia social

  • Cuando se produce violencia filio-parental y / o a nivel social

  • Cuando el adolescente se pone en situaciones de riesgo para su integridad física y emocional

  • Cuando el adolescente inicia hábitos que ponen en riesgo su salud (auto-lesiones, trastornos alimentarios, adiciones a el juego o las nuevas tecnologías, relaciones de dependencia tóxicas)

 

Una vez se han iniciado estas actuaciones, la escalada es creciente y raramente pueden reconducir sin un abordaje integral e intensivo.

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