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  • Foto del escritorAssociació de Famílies Fontfregona

Porno. La nueva y perversa forma de aprender sexualidad

Según diferentes estudios y encuestas realizadas a niños de entre 8 y 17 años, los canales porno son los nuevos referentes en el aprendizaje de la sexualidad.


Los expertos confirman que, a partir de aproximadamente 8 años, los niños tienen acceso a estos contenidos, que deberían estar restringidos al público adulto. Los padres que piensan que el hecho de no haber comprado un móvil a su hijo, lo preserva de esta lacra, están equivocados. Los estudios demuestran que un porcentaje elevadísimo ha tenido acceso, ya sea en dispositivos propios o ajenos. Algunos productores de contenidos pornográficos se las ingenian para que sus productos aparezcan en los dispositivos de los más jóvenes, a pesar de no buscarlos. Los anuncios patrocinados y segmentados son un ejemplo.


El impacto que la pornografía causa en las mentes inocentes es ya de por sí muy nocivo, pero debemos añadir el agravante de que, cada vez más, está aumentando la violencia y la perversión de estos contenidos, a niveles que son lesivos incluso para un adulto.


Las consecuencias, según relatan los propios adolescentes, son una concepción adulterada de lo que es y representa el sexo en las relaciones personales. Esto provoca, por un lado, adicciones a los contenidos pornográficos y, por el otro, a una deformación y denigración de la sexualidad. Nos sorprenden cada vez más las agresiones sexuales en grupo a niñas y chicas adolescentes por parte de chicos cada vez más jóvenes. Tanto víctima como agresor terminan siendo los frutos de no hacer pedagogía sobre la pornografía entre los más jóvenes.


Estas tendencias están dando lugar a nuevos delitos como:

  • Ciberacoso sexual o stalking. En el caso del grooming (inducción y atasco a menores de 16 años para proporcionar vídeos de contenido sexual, o el mero hecho de visionarlos) las penas pueden llegar a los seis años de cárcel.

  • Sexting (difusión de grabaciones a una persona sin su consentimiento, que menoscaban gravemente su intimidad)

  • Ciberexplotación o pornografía no consentida (difusión de contenidos sexuales sin consentimiento de la persona que aparece)

Los adolescentes que sufran estas situaciones, deben ponerlo en conocimiento de un adulto que les pueda ayudar a denunciarlas. Es necesario que recojan todas las pruebas posibles y protejan sus redes de posibles intrusiones de desconocidos. Este último consejo, es de aplicación aunque no se haya sufrido ninguna de estas situaciones delictivas.


Los expertos recomiendan a los padres que utilicen mecanismos de control parental de los dispositivos de sus hijos. También que miren contenidos pornográficos, que circulan por las redes, con ellos, y les expliquen que lo que están viendo no es real, sino una ficción creada, a veces con perversión por mentes insanas. Advierten que hay que hablar sobre los temas que les interesan a los adolescentes, y no desde un abordaje moralista. Es necesario poder responder con normalidad preguntas como si un acto sexual debe acabar con una felación. Sobre si a las chicas les gusta que los chicos aborden el juego sexual con un punto violento. Sobre si deben mostrarse dispuestas a complacer al chico en todas sus demandas.....


Dado que la realidad nos demuestra que la educación sexual actual es del todo insuficiente, se recomienda elegir contenidos de calidad, elaborados por expertos, con testimonios reales de adolescentes, como el que emitió TV3 en una serie de documentales bajo el título Generació Porno. Te recomendamos que los mires con tus hijos y hableis sin tabúes.





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